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30

Nov...

Salud

El impacto del lenguaje en el desarrollo social y emocional

Ya sea hablando en persona o enviando emojis por mensaje de texto, a las personas les encanta comunicarse. La capacidad de hablar con otras personas es una de las habilidades más fundamentales tanto para los individuos como para la sociedad. Debido a que juega un papel clave en nuestra vida cotidiana, es normal que los padres se preocupen por un niño que parece tener dificultades para comunicarse, por lo que en este artículo que traemos junto a 2x3 veremos cómo el lenguaje afecta nuestro desarrollo social y emocional.

 

Social

 

Puede ser fácil pasar por alto los problemas de habla y lenguaje en un niño muy pequeño, pero también es posible detectar posibles problemas si sabes qué buscar. Entre los 6 y 18 meses, tu hijo debe interactuar intencionalmente con los demás, obtener una mayor compresión de las palabras (como “tetero” o “mamá”) y comenzar a decir sus primeras palabras. Si este no es el caso, puede ser una señal de que el niño tiene una condición como el autismo o un trastorno del desarrollo del lenguaje.

 

Un trastorno del desarrollo del lenguaje estará presente desde el nacimiento y no tiene una causa física. Cualquiera que sea la causa, la incapacidad para comunicarse con los demás puede hacer que un niño se retraiga. Los humanos son criaturas sociales, pero la interacción social es particularmente importante durante nuestros años de formación, ya que nos enseñan cómo interactuar con los demás. Sin interacción social, no podemos aprender a jugar bien, comprometernos, perdonarnos, defendernos o intercambiar ideas. Cuanto más tiempo esté sin tratarse la condición de un niño, más difícil será para ellos aprender estas valiosas lecciones.

 

Emociones

 

Las emociones son un concepto extremadamente complejo, por lo que el lenguaje es extremadamente útil para ayudarnos a navegar a través de ellas. Cuando la comprensión de un niño del habla y el lenguaje es limitada, limita su capacidad no sólo de expresar sus emociones a los demás, sino también de comprenderlas internamente.

 

La naturaleza del problema del habla generalmente determinará qué desafíos enfrentará el niño. Por ejemplo, un niño que tiene un tartamudeo sabe exactamente lo que quiere decir, pero suele encontrarse incapaz de pronunciar las palabras. Esto puede provocar burlas, lo que puede hacer que el niño se vuelva tímido, retraído y callado. Un niño que tiene un trastorno del desarrollo del lenguaje, por otro lado, puede tener una idea en su cabeza que no puede expresar con palabras y puede tener problemas para comprender lo que otras personas están tratando de decir. Esto puede ser bastante frustrante y puede hacer que el niño se vuelva malhumorado y se aleje de los demás.

 

 

Autorregulación

 

A fines del siglo XX el psicólogo del desarrollo Lev Vygotsky teorizó que todos desarrollamos nuestra voz interior cuando jugamos de niños. Es a través de esta voz que aprendemos sobre la autorregulación, como ir al baño a tiempo y no gritarle a las personas. Cuando observamos a otros, ya sean nuestros padres u otros hijos, aprendemos no solo palabras, sino también procesos de pensamiento. Esta teoría resalta la importancia de abordar cualquier problema temprano, ya que el no hacerlo podría dejar a un niño con limitaciones en el lenguaje y en sus habilidades de autorregulación.

 

Desafortunadamente, estos dos problemas se alimentan entre sí, ya que un niño que se frustra fácilmente o tiene habilidades de comunicación limitadas es más probable que se mantenga alejado de otros niños, lo que les dificulta aprender nuevas palabras o cómo interactuar con otros.

 

Todo esto puede sonar bastante aterrador cuando estás pensando en tu hijo, pero hay muchos tratamientos diferentes para todo tipo de problemas del habla y el lenguaje, muchos de los cuales se pueden hacer en casa. Lo que importa es abordar el problema desde el principio.

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